

Desde los muros de Viña del Mar hasta la escena internacional, Andrea Cecilia Bernal dejó una huella que sigue presente en la historia del graffiti chileno.
Andrea Cecilia Bernal comenzó a escribir ACB en los muros de la Quinta Región durante los años noventa. Pionera del graffiti femenino en Chile, su historia cruzó fronteras y dejó una huella que todavía permanece en la memoria de la cultura hip hop.
Antes de que las redes sociales mostraran cada muro pintado en cuestión de segundos, antes de los reels, los seguidores y las cámaras registrando cada proceso, existía otra forma de hacerse visible.
Un nombre.
Tres letras.
ACB.
En los años noventa, Andrea Cecilia Bernal comenzó a dejar esas letras en los muros de Santa Inés, Viña del Mar.
Era 1994 y el graffiti chileno todavía construía su propia identidad. La escena estaba profundamente dominada por hombres y encontrar a una mujer pintando con la misma constancia dentro de ese circuito no era algo habitual.
Andrea decidió entrar igual.
No pidió permiso.
Pintó.
Una mujer dentro de la vieja escuela
La historia del graffiti en la Región de Valparaíso recuerda a ACB entre los nombres de aquella primera generación de escritores que comenzó a intervenir las calles de Viña del Mar y Valparaíso. Años después, voces de la propia escena señalarían directamente a Andrea como la mujer que abrió camino para otras grafiteras en Chile.
Durante años, ACB escribió, taggeó y pintó en los muros de Viña.
Su nombre comenzó a circular.
Y con él también comenzó a romperse una idea instalada dentro de una cultura donde la presencia femenina todavía era escasa.
Andrea no fue una espectadora del movimiento.
Fue parte de la construcción de su historia.
La influencia que dejó sobre nuevas generaciones de mujeres en el graffiti chileno sigue siendo reconocida incluso en registros internacionales dedicados al street art de Chile.
De Viña del Mar a Nueva York
Pero la historia de ACB no quedó limitada a Chile.
A comienzos de los años 2000, su camino la llevó a Estados Unidos.
Registros sobre su trayectoria señalan que durante su paso por ese país se vinculó con artistas de la escena del graffiti y pintó junto a nombres asociados a la cultura neoyorquina, entre ellos Lady Pink y Tats Cru.
Para una escritora nacida artísticamente entre los muros de Viña del Mar, llegar hasta el lugar donde el graffiti moderno y la cultura hip hop habían escrito parte fundamental de su historia tenía un significado especial.
Andrea conoció personas.
Compartió cultura.
Pintó.
Y ACB cruzó fronteras.
Quienes conocieron su historia recuerdan también registros de su tag en sectores de Nueva York y su relación directa con escritores y escritoras de aquella escena.
No era una artista mirando la cultura desde lejos.
ACB buscó conocerla desde dentro.
Un nombre que siguió viajando
Su historia también quedó vinculada a otros países y encuentros de graffiti fuera de Chile.
La propia escena la recuerda pintando tanto en Chile como en el extranjero junto a referentes de su época.
Fotografías, muros y archivos fueron conservando partes de un recorrido que ocurrió en una época muy distinta a la actual.
No todo quedó digitalizado.
No todo llegó a internet.
Muchos registros permanecieron durante años entre revistas, fotografías personales y la memoria de quienes compartieron pintura y calle con ella.
Por eso reconstruir la historia de ACB también significa escuchar a esa generación.
Andrea
Detrás de las tres letras había una persona.
Andrea Cecilia Bernal.
Para algunos fue una pionera.
Para otros, una referente.
Para muchas mujeres que llegaron después, la prueba de que una grafitera podía ocupar su espacio dentro de la escena.
Y para quienes tuvieron la oportunidad de conocerla personalmente, Andrea fue mucho más que un nombre escrito sobre un muro.
Su fallecimiento en 2006 golpeó a la comunidad del graffiti. Un registro contemporáneo de la escena internacional comunicó su muerte en noviembre de ese año y recordó a Andrea bajo el nombre con el que el mundo del graffiti la conocía: ACB.
Pero las tres letras no desaparecieron.
Otros artistas continuaron recordándola.
Su historia siguió pasando de una generación a otra.
ACB sigue presente
Hoy existen más mujeres pintando.
Hay crews femeninas.
Encuentros.
Murales.
Artistas chilenas llevando su trabajo alrededor del mundo.
La historia del graffiti femenino en Chile es mucho más grande que una sola persona.
Pero para entender parte de ese camino hay que mirar hacia atrás.
Hacia la Quinta Región.
Hacia Viña del Mar.
Hacia Santa Inés.
Hacia una joven que en 1994 comenzó a escribir tres letras sobre los muros.
ACB.
Andrea Cecilia Bernal.
Una mujer que abrió camino cuando todavía casi no había un camino que seguir.
— RAWSUD MUSIC